El Muelle (La Jetée) de Chris Marker

El Muelle (La Jetée) de Chris Marker

«Cineasta y autor de numerosos documentales, Chris Marker es también un gran artista polimórfico. Su película El Muelle (La Jetée) es, en muchos sentidos, una obra maestra que merece ser vista una y otra vez. El Muelle es toda una proeza, una hazaña, una narración cautivadora montada únicamente con imágenes fijas, una especie de ovni dentro de la historia del cine. El ambiente de ciencia ficción en un París apocalíptico y el paso del tiempo aumentan aún más la magia de la obra.»

Chris Marker (de nombre Christian Bouche-Villeneuve) es un documentalista sin igual, autor de obras sobre la Antigüedad griega (L’Héritage de la chouette), el París tras la guerra de Argelia (Le Joli mai), los Juegos olímpicos de Helsinki (Olympia 52) y también de largometrajes sobre el Japón. En Tokio, el bar que lleva el nombre de La Jetée como homenaje al cineasta, se ha convertido en un punto de encuentro de directores de cine (cada uno tiene una botella con su nombre) y de cinéfilos.

La Jetée, en español El Muelle, es una obra notable y sorprendente que se lleva a cabo en parte en el muelle del aeropuerto de Orly. En 1963, este nuevo aeropuerto es el monumento más visitado en Francia donde parisinos y turistas se dan cita para ver despegar los aviones!
La forma de La Jetée, que es considerada como una obra de ciencia ficción, es absolutamente increíble. Se trata únicamente de una sucesión de fotos en blanco y negro con la intención de conseguir una narración palpitante y al mismo tiempo sofocante. En un París apocalíptico, tras una tercera guerra mundial particularmente dramática, los habitantes se esconden e intentan sobrevivir. Entonces surge el proyecto de enviar al pasado a alguien con una memoria extraordinaria para intentar cambiar el curso del tiempo. Chris Marker parte de una idea original que le viene cuando descubre un curioso objeto llamado Pathéorama (posterior a la linterna mágica) que muestra las historias en imágenes, una a una. Treinta años más tarde, Marker dijo haber olvidado aquel artilugio pero haberse quedado con la idea para crear El Muelle.

En 1963, la posibilidad de una guerra nuclear global está al orden del día.
Todas las secuencias son fijas, excepto una donde la heroína abre los ojos al despertarse. La sucesión de imágenes varía, a veces, como rápido y trepidante y a veces, lento y angustioso. La construcción del film se va haciendo según la narración y los efectos que se quieren dar. Un prisionero dotado de una gran memoria es propulsado al pasado donde se “encuentra”con una mujer. La fuerza del recuerdo de un niño en el muelle reaparece, sus ojos cruzan la cara de la mujer y éste ve a un hombre abatido por tiros delante de él… El tiempo y el espacio se confunden entre idas y venidas, entre experiencias agotadoras y la despreocupada inmersión del personaje en un tiempo de paz anterior.

Uno de los comentarios de Chris Marker haciendo referencia a Vértigo de Hitchcock decia “el honesto Scottie llevará el vértigo a lo más alto de la utopía humana, vencer el tiempo allí donde las lesiones son verdaderamente irreparables, revivir un amor muerto”. Toda la segunda parte, la travesía del espejo, es únicamente el intento desesperado, maniático y aterrador por negar el paso del tiempo recomponiendo a través de detalles un poco irrisorios pero obligados (como los detalles de la ropa, el maquillaje o el peinado) la mujer cuya pérdida, en el fondo, el protagonista se niega a aceptar.

En La Jetée, el niño héroe se zambulle en el pasado y se encuentra con la mujer que apenas antes había visto. Para Chris Marker: “Ella le recibe sin asombro. No tienen ni recuerdos ni proyectos. El tiempo se va construyendo simplemente alrededor de ellos, teniendo únicamente como referente el placer del presente en el que viven y los dibujos en las paredes.”
Estos dibujos en las paredes juegan también un papel clave en el “remake” de Hollywood con Bruce Willis titulado Doce monos (1995), donde el héroe regresa al pasado para tratar de salvar a la humanidad.
Si a Chris Marker se le ha llamado “el más famoso de los cineastas desconocidos”, El Muelle, su ovni cinematográfico, es probablemente una de las obras maestras del séptimo arte y una de las realizaciones más alucinante.

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